Esta Declaración surge en una primera instancia en 1986, después de que un grupo de expertos compuesto por entrenadores y especialistas en la práctica deportiva durante la infancia recibiera el encargo de elaborar unas orientaciones destinadas a las personas que trabajan con niños entre seis y trece años. El propósito de su reflexión era señalar los riesgos fisiológicos y psicológicos propios de la práctica deportiva organizada. Finalmente, esta Declaración surgió en 1988 y consta de 11 apartados, los cuales son enunciados a continuación.
- El derecho a practicar deportes
- El derecho a divertirse y a jugar como un niño
- El derecho a disfrutar de un ambiente sano
- El derecho a recibir un trato digno
- El derecho a ser entrenado y a estar rodeado por personas competentes
- El derecho a que los entrenamientos se adapten a los ritmos individuales
- El derecho a competir con jóvenes que tengan las mismas probabilidades de éxito
- El derecho a participar en competiciones adaptadas a su edad
- El derecho a practicar su deporte en condiciones de máxima seguridad
- El derecho a disponer de adecuadas pausas para descansar
- El derecho a no ser un campeón
